¡Pónganse sus zapatos más cómodos y prepárense para sumergirse en un hiking urbano único en su tipo! Caminarán siete kilómetros acompañados por el intenso azul del mar a lo largo de el paseo más extenso de la Toscana, que desde el centro mediceo los llevará hasta el borde sur de la ciudad.
De un lado el mar, guijarros y balnearios, del otro edificios históricos y villas de época. Todo esto entre panoramas y bellezas paisajísticas que, en cada temporada, se les mostrarán bajo una luz diferente pero siempre sugestiva.
En primavera, cuando la frescura del mar libera sus aromas más intensos y salinos, en verano cuando el sol calienta la piel invitándolos a un refrescante baño, pero también en otoño o invierno, cuando los atardeceres se vuelven más intensos o los vientos azotan la costa livornese creando escenarios naturales explosivos y sorprendentes.
En la primera parte de este recorrido costero, podréis explorar la Puerta al Mar. Aquí un reciente proyecto de requalificación urbana ha transformado el antiguo Astillero Naval Luigi Orlando en un moderno y acogedor barrio residencial lleno de locales y restaurantes.
Continuando vuestro viaje, llegaréis al Risco de la Reina, una extensión en el mar, donde, en los primeros años del 1800, la reina de Etruria María Luisa de Borbón solía bañarse, resguardada de miradas indiscretas, en una bañera excavada entre las rocas. Más tarde se convirtió en uno de los primeros establecimientos balnearios de la ciudad, y hoy alberga el Centro Interuniversitario de Biología Marina.
Pero la verdadera joya de esta primera parte de la costa es sin duda la Terrazza Mascagni. Un elegante balcón sobre el mar que, con su suelo a cuadros en blanco y negro, os hará sentir como en un escenario mirando hacia lo infinito.. Si llegáis al atardecer, sentaos en uno de sus característicos bancos semicirculares y, admirando el paisaje, esperad la iluminación de las antiguas farolas para disfrutar plenamente de una experiencia romántica, única y encantadora. Durante el día, por otro lado, aprovechad para visitar el cercano Acuario Comunal donde podréis descubrir las muchas especies del hábitat marino local.
Después de la Terrazza Mascagni, pasando el histórico balneario de los Pancaldi, llegaréis a Piazza San Jacopo in Acquaviva. Por un lado, entre los jardines, destaca la estatua de Benedetto Brin, por el otro, frente directamente al mar, se alza la Iglesia de San Jacopo in Acquaviva, con su cripta del XII siglo, y la estatua de Pietro Leopoldo, tras la cual comienzan las estructuras de la Academia Naval: la prestigiosa institución dedicada a la formación de los oficiales de la Marina Militar Italiana.
Desde aquí, a poco más de 400 metros de distancia, podréis visitar fácilmente el Museo Cívico G. Fattori. Este museo, ubicado en la hermosa Villa Mimbelli y su exuberante parque, alberga una valiosa colección de obras de pintores macchiaioli y postmacchiaioli, absolutamente imperdibles.
Continuando hacia el sur, bordeando la Academia Naval por cerca de un kilómetro, podréis admirar una secuencia de originales casas eclécticas de estilo Liberty, recuerdo de cuando alojarse en Livorno era un símbolo de estatus.
Al final de este tramo se abre uno de los puntos panorámicos más conocidos de Livorno, los Riscos de la Academia: sin duda el lugar más emocionante e impactante desde el cual admirar la esplendor de los atardeceres livorneses, quizás disfrutando de un aperitivo en compañía.
Continuando aún más, cerca de algunos de los balnearios más concurridos de la ciudad, al otro lado de la calle intentad encontrar la estatua del pensador Mino Trafeli: una sugestiva escultura en bronce que contempla el mar, muy apreciada por los livorneses.
Pronto pasaréis por una de las arquitecturas más características y significativas del paseo: los Casini di Ardenza. Un complejo residencial de estilo neoclásico diseñado en 1841 por el arquitecto Giuseppe Cappellini y compuesto por un cuerpo semicircular y dos alas laterales.
Al llegar a los Casini di Ardenza, solo tendréis que cruzar la calle para llegar a la Rotonda d’Ardenza: un pequeño pinar circular desde el cual podéis disfrutar de espectaculares panoramas de las islas del Archipiélago Toscano, que cerrará la primera parte de vuestro paseo.
Después de pasar la Rotonda, se abre la segunda parte del paseo que, entre pitosforos, tamariscos y calas sugerentes, llega hasta Antignano: un antiguo pueblo rural que, con el desarrollo del paseo marítimo, fue progresivamente incorporado al perímetro urbano de Livorno.
Para los amantes del deporte y la naturaleza, este tramo ofrece un marco ideal para hacer jogging, biking, surf, kite-surf o simplemente relajarse en los prados, acariciados por la brisa marina.
Si no les gusta correr con el Tirreno de fondo o andar en bicicleta por la costa, al menos disfruten de la Escalinata de Antignano, una bajada muy especial con cómodos y amplios escalones que los llevará suavemente al nivel del mar. El lugar ideal para una parada romántica al atardecer, mientras el sol tiñe el cielo de tonos pastel.
Más adelante, encontrarán el Risco de la Bailarina, cuyo nombre evoca una leyenda conmovedora. Se cuenta de hecho sobre una bellísima bailarina que, desesperada por la muerte de su compañero naufragado en el mar, incapaz de soportar la pérdida, decidió lanzarse entre las olas justo desde ese risco, dedicando al amado un último baile.
A partir de este punto, la avenida, que termina un kilómetro después en la playa del Corsaro, está interrumpida por una serie de villas en lo alto del mar intercaladas con algunas bajadas. La primera lleva al muelle de Antignano y a los Bagni Roma, antigua residencia del compositor de Livorno Pietro Mascagni y balneario galardonado con la Bandera Azul.
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